Entrevistamos a Jesús Ángel Rodríguez Ortega, ganador del Sello CCB 2025 de Bibliotecas Nacionales y Regionales
El proyecto “La Rioja en cartel: un viaje gráfico por el Depósito Legal de La Rioja (1950s-1980s)” de la Biblioteca de La Rioja / Biblioteca Pública del Estado en Logroño ha resultado ganador del Concurso a proyectos innovadores de bibliotecas Sello CCB 2025 en la categoría de Bibliotecas Nacionales y Regionales.
El proyecto consiste en el desarrollo dos exposiciones que muestran el patrimonio bibliográfico riojano conservado en la biblioteca a través del Depósito Legal, en un recorrido histórico que abarca desde los inicios del Depósito Legal en España en los años 50 hasta la década de los 80.
Para conocer mejor este proyecto entrevistamos a su responsable, el director de la Biblioteca de La Rioja, Jesús Ángel Rodríguez Ortega.
- Para empezar y para que conozcamos vuestra biblioteca, explicadnos cómo es, qué tipo de fondos ofrece y a qué comunidad da servicio.
La Biblioteca de La Rioja es una institución con una doble naturaleza que define su identidad: es Biblioteca Pública del Estado y biblioteca regional autonómica, además de cabecera del Sistema de Bibliotecas de La Rioja.
Como biblioteca regional, tiene la responsabilidad de reunir, conservar y difundir el patrimonio bibliográfico riojano. Para ello cuenta con una colección especializada en todo lo relacionado con La Rioja, que se nutre principalmente del Depósito Legal y la convierte en el centro de referencia de la memoria escrita y gráfica de la comunidad.
Al mismo tiempo, como Biblioteca Pública del Estado, ofrece una colección amplia, equilibrada y de alta calidad que abarca todos los ámbitos del conocimiento, orientada a dar respuesta a las necesidades de lectura, información y formación de la ciudadanía.
Hasta 2014 fue la única biblioteca pública de Logroño, lo que consolidó su papel como principal punto de acceso a la lectura en la ciudad. Actualmente comparte esta función con la red municipal, manteniendo su papel de referencia.
En conjunto, presta servicio a toda la comunidad autónoma, tanto de forma directa como a través de la coordinación técnica del sistema bibliotecario riojano.
- ¿Cómo surgió la idea del proyecto que presentasteis al Sello CCB y qué queríais mejorar o cambiar con él dentro de vuestra biblioteca o entorno?
La idea del proyecto surge de una reflexión muy sencilla: poner en valor una de las principales fortalezas de la Biblioteca de La Rioja, que es su patrimonio bibliográfico y, en particular, el fondo procedente del Depósito Legal.
Queríamos mostrar a la ciudadanía algo que forma parte de nuestro ADN como biblioteca regional, pero que habitualmente permanece en los depósitos: los carteles y materiales gráficos que documentan la vida cultural, social e institucional de La Rioja.
Así nació la primera exposición, “LO 1958–1979: Los primeros 20 años del Depósito Legal en La Rioja”, en la que planteamos un recorrido desde los inicios del depósito legal moderno hasta el momento en que La Rioja configura su identidad autonómica. El propio título jugaba con las siglas “LO”, antiguas matrículas de la provincia de Logroño, como símbolo de una época.
El éxito de esta primera experiencia nos animó a continuar con una segunda muestra, centrada en los años 80.
Más que cambiar algo, el proyecto buscaba reforzar nuestra conexión con la sociedad riojana, haciendo visible un patrimonio que siempre ha estado ahí, pero que necesitaba ser contado y compartido.
- Si tuvierais que explicarnos de forma sencilla, ¿en qué consiste el proyecto y qué lo hace especial?
El proyecto consiste en hacer visible a la ciudadanía una parte fundamental de nuestro patrimonio: los carteles conservados a través del Depósito Legal, que reflejan la vida cultural, social e institucional de La Rioja a lo largo del tiempo.
A partir del éxito de la primera exposición y de la segunda, dedicada a los años 80, hemos planteado una tercera muestra con la que cerrar la trilogía, centrada en los años 90 y bajo el título “¡Qué pasada los 90!”, cuya inauguración está prevista en torno al Día del Libro.
Se trata de exposiciones de carácter anual, que se celebran entre los meses de abril y junio y que cuentan con una gran acogida por parte del público. En ellas se selecciona una muestra representativa de carteles que permiten reconstruir visualmente cada década.
Lo que hace especial al proyecto es su capacidad para convertir documentos que nacieron como elementos efímeros en piezas clave para entender nuestra identidad colectiva. A través de ellos, la ciudadanía reconoce espacios, acontecimientos y experiencias compartidas, reforzando el vínculo entre la biblioteca y su entorno.
- Desde que lo habéis puesto en marcha, ¿qué resultados habéis observado y qué aprendizajes destacaríais del proceso?
La puesta en marcha del proyecto ha tenido una acogida muy positiva, tanto en el ámbito profesional como entre la ciudadanía. Dentro del entorno de las bibliotecas nacionales y regionales ha sido valorado como una iniciativa fácilmente replicable, basada en recursos propios, pero con un alto impacto cultural.
Desde el punto de vista interno, el proyecto ha supuesto un trabajo colectivo importante, especialmente en la selección, tratamiento y contextualización de los materiales. Este proceso ha reforzado la colaboración entre equipos y ha permitido revisar y activar fondos que habitualmente no son visibles.
En cuanto al público, la respuesta ha sido especialmente significativa. Las exposiciones han despertado un gran interés, ya que permiten a los visitantes reconocerse en los carteles, identificar espacios, acontecimientos y experiencias compartidas, y establecer una conexión directa con su propia memoria reciente.
Además, el proyecto ha tenido un efecto relevante en el sector editorial, especialmente en el ámbito gráfico. Ha contribuido a reforzar la conciencia sobre la importancia del Depósito Legal como herramienta esencial para garantizar la conservación del patrimonio, incluso de aquellos materiales que en su momento pueden parecer cotidianos, pero que con el tiempo adquieren un valor histórico indiscutible.
- Para otras bibliotecas o profesionales que estén pensando en desarrollar iniciativas similares y presentarse a futuras convocatorias ¿qué consejo les darías y que crees que deberían tener en cuenta?
Animaría a otras bibliotecas a desarrollar iniciativas de este tipo, especialmente partiendo de sus propios fondos, porque muchas veces la innovación está en saber mirar y activar lo que ya se conserva.
Uno de los aspectos clave es pensar el proyecto más allá de la exposición física. Es fundamental incorporar desde el inicio una estrategia de digitalización que cumpla estándares técnicos y garantice la reutilización y difusión de los contenidos. En nuestro caso, el hecho de gestionar la Biblioteca Virtual de La Rioja nos ha permitido trabajar con modelos interoperables, como el EDM (Europeana Data Model), y protocolos como OAI-PMH, facilitando la integración en agregadores como Hispana y Europeana.
También es importante entender que una exposición no debe ser un evento efímero. La elaboración de un catálogo, su publicación en la web y su difusión son elementos esenciales para ampliar el alcance del proyecto y llegar a públicos que no han podido visitarla presencialmente.
En definitiva, el consejo sería pensar estos proyectos como procesos completos: desde la selección y exhibición hasta la preservación digital y la difusión abierta del patrimonio.
Desde el Consejo de Cooperación Bibliotecaria queremos felicitar a la Biblioteca de La Rioja / Biblioteca Pública del Estado en Logroño por su compromiso y dedicación, y animamos a otras bibliotecas a presentarse a próximas convocatorias del Sello CCB.
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